Sunday, September 05, 2010
   
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Bogotá su historia y sus sitios de interés turístico

471 años de su fundación

El seis de agosto en 1538, don Gonzalo Jiménez de Quesada, construyó con sus soldados y dos decenas de indios muiscas traídos de Guatavita pues eran buenos artesanos, 12 chozas y una rústica enramada como iglesita para simbolizar a Jesús y sus compañeros de aventura religiosa. Y la “ciudad” así nació, bautizada Bacatá y luego Santa Fé en la época colonial, y hoy Bogotá, asiento de 8 millones de habitantes, centro comercial e industrial, a la cual hay que rescatarle su fama de “Atenas Suramericana” por la extensa gama cultural del presente. Bogotá fundada a unas cuadras del Hostal Baluarte.

 

 

Una visita a la historia

Los sitios obligados para el turismo

 

Una rápida ojeada al patrimonio artístico, religioso e histórico de la ciudad, nos da la idea inmediata que todo se aglomeró en este aspecto en el centro de Bogotá y sus barrios coloniales, La Candelaria y Santa Fe. Sus entornos recogen además otras joyas turísticas que no pueden dejarse de lado cuando de hacer el inventario de esta riqueza se trata. En esta edición 60, El Baluarte ha querido ofrecer a sus lectores un sintetizado recuento de los monumentos y lugares dignos de ser visitados por los turistas que a diario llegan a la urbe, para conocerla y empaparse de su historia. Se trata de una guía rápida, que conducirá al lector a lo que realmente necesita de información en este sentido.

 

LA PLAZA MAYOR O DE BOLÍVAR

 

Así se le conoce desde tiempos inmemoriales, casi desde el momento de la fundación de Bogotá. Plaza Mayor recorrida por el Libertador Simón Bolívar en sus últimos días, aclamado y luego vituperado por sus enemigos que lo desterraron a la Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta, para morir allí abandonado de las multitudes que antes le endiosaron.

La Plaza Mayor ha sufrido trascendentales transformaciones. Desde la pila de agua de la que se surtían sus habitantes, o plaza de mercado los fines de semana, estacionamiento de los primeros carruajes que llegaron a Santa Fe y automóviles importados, hasta el establecimiento de los tranvías de rieles, destrozados por las turbas el 9 de abril de 1948, asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

En el centro de la Plaza se puede apreciar la estatua, tallada por Pietro Tennerani, que muestra a Bolívar en su auténtica estatura y sus rasgos de pensador y militar, con la espada desenvainada. El Capitolio Nacional merece visitarse; allí se hacen las leyes de la República y ha soportado el paso de los años y la historia política desde el gobierno del General Tomás Cipriano de Mosquera. Sobre la carrera 7ª calle 11 costado oriental, la Casa Museo del 20 de Julio, hito del Grito de Independencia en 1810. Al frente, costado norte, está el Palacio de Justicia que reúne a las Cortes, destruido hace 20 años tras la toma violenta que hizo de sus instalaciones el M-19. El Palacio Liévano sede de la Alcaldía Mayor, antes fue “galerías” destruidas por un incendio a comienzos del Siglo XIX. El costado oriental de la Plaza Mayor ofrece al visitante la Catedral Primada de Colombia, el mayor templo de la cristiandad en el País cuyo interior muestra la riqueza del arte colonial, óleos, retablos, altares, recamados de madera, estatuas de prelados y aquella yaciente del fundador de Bogotá, don Gonzalo Jiménez de Quesada.

Allí reposan los restos de varios cardenales católicos. Más adelante hacia el sur, está la Capilla de Sagrario, con sus óleos de Vásquez de Arce y Ceballos y a continuación el Palacio Arzobispal. Cruzando la esquina rumbo al sur, nos encontramos con el Colegio Mayor de San Bartolomé con más de cinco siglos de fundación. Y subiendo por la calle 10 hallamos la Iglesia de San Ignacio, con valiosas reliquias de la Colonia. Al frente la Imprenta, donde Antonio Nariño imprimió los traducidos Derechos del hombre y otras obras vitales a la revolución de 1810. Más adelante por la misma acera norte, está la casa de Manuelita Sáenz, protagonista de la historia más apasionada de Colombia: sus amores con el Libertador Simón Bolívar. En La Candelaria, por sus calles y carreras, empedrados y callejuelas estrechas, de desliza silenciosa la historia nacional. Hacia la parte alta se puede visitar la casona que hoy es la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, residencia de Virreyes y encumbrados personajes españoles. En lo alto figura el Chorro de Quevedo que algunos historiadores señalan como el sitio exacto de la fundación de Bogotá. Casonas ilustres se conservan en La Candelaria. Una de ellas, donde Policarpa Salavarrieta se reunía con los patriotas conspiradores contra el Rey de España. Y al frente la casona del escritor José María Vargas Vila, calle de la agonía con carrera 1ª. Todas las casas coloniales son motivos turísticos, con sus caballerizas y sus corredores, patios y pilas de aguas multicolores. Los tejados de esta zona de Bogotá evocan todo el esplendor de la Colonia desde el siglo XVI hasta nuestros días modernos. La mayoría de las “residencias de ayer” han sido habilitadas como despachos oficiales, alcaldías locales, personerías, contralorías y otras dependencias. Pero en ellas se ha detenido la historia de la República. La calle 13 de la carrera 7ª hacia el oriente, conserva casas que habitaron literatos, cronistas e historiadores de reconocido prestigio. En ellas hay placas recordatorias de sus dueños, que pasaron a hacer parte de la memoria nacional.

 

LA CANDELARIA

Iglesia y claustro, la más representativa del sector colonial. Fue levantada hacia 1650, reconstruida entre 1683 a 1705. La tercera se hizo en 1993 con una millonaria inversión. Está situada en la calle 11 con carrera 3ª, frente a la casona de dos pisos que habitó y en la que murió preso de la locura, el pintor de la Colonia Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos. En su interior se conservan los restos mortales de don Manuel del Socorro Rodríguez, fundador del periodismo colombiano. Allí también encontró reposo Vásquez de Arce y Ceballos, por muchos años. A su lado funciona el colegio agustiniano san Nicolás.

 

CASA CURAL DE LA CATEDRAL

Se trata de otro Palacio Cardenalicio ya descrito en el entorno de la Plaza de Bolívar. Fue en la Colonia casa del conquistador Antón de Olaya; allí funcionó la Aduana Real y estuvo preso en sus salones el Virrey Amar y Borbón antes de ser expulsado a España. Fue despacho de don Pablo Morillo y el Virrey Juan Sámano. Desde sus ventanas, los tiranos apreciaron el fusilamiento de muchos patriotas granadinos en la esquina sur de la Plaza Mayor.

 

CERRO DE MONSERRATE

Uno de los lugares más visitados por los turistas y gentes de la Capital. Sitio de oración y peregrinación donde se venera al Señor Caído. Se comunica desde el plano de la ciudad por un camino bastante accidentado. Se conecta por moderno teleférico y funicular, desde los cuales se puede apreciar el entorno de la capital en crecimiento. Desde la altura se divisa buena parte de Bogotá en buen tiempo. Hacia el oriente el paisaje se viste de montañas, sembrados y cordilleras. De igual forma a su lado, está otro cerro tutelar, Guadalupe, con santuario a la Virgen del mismo nombre y al cual se accede por carretera. La vigilancia es de policía, carabineros y Batallón Guardia Presidencial que cuidan del turista. En la parte baja por las cercanías del barrio Egipto, existe el santuario de La Peña visitado por Presidentes en época electoral. Más abajo, carrera 7ª, está la Iglesia de Santa Bárbara refugio colonial, con mucha historia, destruida su torre el 9 de abril de 1948 cuando las fuerzas del gobierno buscaban francotiradores, productos de la revuelta popular a la muerte del caudillo del pueblo, Gaitán.

 

IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN

Iniciada en 1583 se terminó en 1619, con una donación del obispo Arias de Ugarte. Es un templo de una sola nave, coro, arco toral. La fachada es de mampostería y el artesonado proviene de la casa de Juan Díaz Jaramillo, en Tocaima. Un claustro al lado, hoy cerrado, fue convento de Monjas en Santa Fe. Calle 10 con carrera 9ª.

 

IGLESIA DE SAN JUAN DE DIOS

Es un monumento nacional situado en la calle 12 con carrera 10ª. La iglesia fue terminada en 1739 y destruida por el terremoto de 1743 y reconstruida a tramos. Su imagen de Santa Librada de la Cruz es muy venerada. Se le conoce también como San Judas Tadeo. Tiene en sus interior varios lienzos de pintores de la Colonia, entre los cuales la Virgen Dolorosa y San Francisco de Paula. Ostentó una de las torres de más elevación en Bogotá.

 

MUSEO SANTA CLARA

El maestro Matías de Santiago inició su construcción en 1619 por orden del arzobispo Arias de Ugarte y fue terminada por su hermano don Diego. Convento, su vida se inició en 1629 con 24 monjas de las Hermanas Clarisas de la Orden Franciscana, sede del museo arquidiocesano, llamado antes Museo Conciliar en 1628. Es monumento nacional y está situado en la carrera 8ª con esquina de la calle 9ª. Exhiben allí sus obras Vásquez de Arce y Ceballos, los Figueroa José y Pedro Miguel. Su decorado brillante es grandioso por la gama de tonalidades y el aire de solemnidad que se respira en su interior.

 

LA QUINTA DE BOLÍVAR

Un ambiente de eternidad y gloria se percibe al entrar en este grandioso monumento nacional, situado en las faldas de Monserrate, albergue del Padre de la Patria, donde el Libertador pasó sus mejores tiempos al lado de Manuelita Sáenz, quién le sobrevivió varios años en esa mansión de la Colonia. Visitar el museo Quinta de Bolívar es hacer un reencuentro con la historia. Allí están los objetos personales de Bolívar, de Manuelita, sus aposentos íntimos, el jardín del cual se dice, algunos árboles fueron sembrados por las manos del Libertador. Bolívar habitó este lugar durante 423 días en diez años largos y su mantenimiento le fue confiado al General Santander, cuando el Héroe ya se marchaba a Santa Marta a su encuentro con la muerte y la inmortalidad. Sus amplios jardines, su caballerizas, las cocinas, sus patios y entramados, son únicos. Sitio obligado del turismo. Un busto en mármol a la entrada invita al viajero. Otro más en sus jardines fue donado por Venezuela en 1930. Oleos del Bolívar y Manuelita adornan sus salones con sus objetos personales.

 

SAN AGUSTÍN

Puede decirse que todas las iglesias y claustros religiosos en La Candelaria y Santa Fe, son museos por la abundancia de obras de pintores de hace dos o tres siglos, estatuas, imágenes, frescos de autores quiteños y santafereños, que enriquecieron desde entonces el patrimonio histórico de Colombia, disperso en antiguas ciudades como Bogotá, Pasto, Popayán y otras de los Santanderes y Boyacá. La Iglesia de San Agustín, al frente de la entrada sur de la Casa de Nariño sede del Gobierno central, fue construida a partir de 1610 y sus trazos de templo y claustro se atribuyen a Juan Bautista Coloccini quien dirigió la obra hasta su muerte en 1641, con un proyecto de la Compañía de Jesús en Roma. En 1763 fue destruida su torres por el terremoto y parte de su estructura cayó. Es un templo típico de la arquitectura jesuítica. Vale la pena visitarlo por sus lienzos y sus filigranas brillantes, calle 6ª carrera 7ª.

 

 

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Por la calle 8ª con carrera 5ª, el turista puede apreciar el Camarín del Carmen que es al decir de los expertos, una prolongación sobre la vía pública del altar del Santuario y Claustro de Nuestra Señora del Cármen, monumento nacional.

Fue monasterio en 1655, construido por la acaudalada dama Elvira de Padilla para la Comunidad de Carmelitas Descalzas. Los óleos del interior de la construcción son de Baltasar de Figueroa. En 1870 el Presidente Tomás Cipriano de Mosquera desterró a los jesuitas y otras comunidades y la iglesia fue hospital militar. La comunidad salesiana tomó la Iglesia y el Claustro en el gobierno de Rafael Núñez. Los salesianos son los primeros en comenzar la industria de la miel y el “cultivo” de las abejas. Francisco Javier Zaldúa ordenó construir el nuevo templo, tras servir a la comunidad durante tres siglos sus antiguos asentamientos arquitectónicos.

 

NUESTRA SEÑORA DE EGIPTO

También es monumento nacional, situada en la carrera 4ª este con calle 10ª. Fue la primera ermita levantada en 1556 sobre una colina que dominaba el poblado de Santa Fe hacia la explanada que hoy es la Plaza de Bolívar y sus entornos. Fue propiedad privada hasta comienzos del Siglo XX. Para entonces fue demolida y se comenzó su actual construcción. Hay óleos de pintores de la colonia en su interior de gran acabado religioso. Son tradicionales sus festejos de los Reyes Magos el seis de enero, que no pueden perderse los turistas de navidad y año nuevo.

 

CAPILLA DE LA BORDADITA

Situada en la carrera 6ª entre calles 13 y 14, es la Capilla del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Se le conoce como la Bordadita por hallarse en el altar la imagen de la Virgen del Rosario, bordada por la reina de España Mariana de Austria en el siglo XVII, con hilos de oro y plata. Iglesia de una sola nave, el artesanado es del maestro Luis Alberto Acuña; hay allí lienzos de la Colonia, logrados por Gregorio Vásquez, angelino Modoro y Joaquín Gutiérrez, entre otros gloriosos artistas de tan virtuosos años.

 

CAPILLA DEL SAGRARIO

Es una joya en la mejor extensión de la frase. Situada al lado de la Catedral es un rico museo colonial. Casi todas sus obras son producto de la prodigiosa paleta de Arce y Ceballos durante los años estuvo preso tras participar en el rapto de una monja para un oidor de esas calendas. Su construcción comenzó en 1660 y se terminó en 1689 por un sargento de Madrid, Gabriel Gómez de Sandoval y Arratia como homenaje al Santísimo Sacramento. El obispo de Santa fe don Ignacio de Urbina lo bendijo en enero de 1700. El 15 de agosto de 1819 se cantó un Te Deum con la presencia del Libertador Simón Bolívar, en acción de gracias por el triunfo de las armas patriotas en la Batalla de Boyacá. En 1827 un terremoto derribó su torres, pero esto sirvió para mejorar las espadañas, tal como se conservan en la actualidad.

 

CEMENTERIO CENTRAL

Es una de las mejores construcciones, reposo de los más ilustres muertos de la Colonia y la Independencia, hasta nuestros días. En el Cementerio Central, Monumento Nacional, se encuentran sepultados la mayoría de los ilustres presidentes de la República de Colombia. Sus construcciones funerarias recuerdan esos viejos cementerios parisinos y otras ciudades europeas. Un sitio, que auncuando no encaja en las riquezas turísticas del centro y La Candelaria, merece visitarse por propios y xtraños.

 

CORAZÓN DE JESÚS – VOTO NACIONAL

Comenzó su construcción como templo del Sagrado Corazón de Jesús y Voto Nacional a iniciativa del arzobispo de Santa Fe de Bogotá Bernardo Herrera Restrepo para acabar con las rencillas entre los colombianos, tras la firma del armisticio que puso fin a la guerra de los Mil Días. Todo mundo conoce este hermoso templo que terminó llamándose Voto Nacional en el habla popular. También está lleno de óleos de pintores de la Colonia e imágenes del arte barroco y quiteño. En la antigua Huerta de Jaime, que sirve de escenario al Obelisco en memoria de los héroes, fueron fusilados por españoles muchos patriotas de la Independencia.

 

IGLESIA LA CAPUCHINA

También hace parte del patrimonio histórico del centro de Bogotá y allí se conservan lienzos coloniales de inigualable valor. Merecen visitarse los templos San Francisco, Iglesia de la Tercera y la Veracruz, esta última donde reposan las cenizas de muchos patriotas fusilados por el terror español. Esta última es una de las primeras iglesias de Santa Fe construidas al otro lado del Río Vizcaya. Son monumentos nacionales. San Diego aparece solitaria en la carrera 7ª con calle 26.

 

EL MUSEO NACIONAL

Reúne toda la historia del hombre americano desde ancestros remotos a nuestros días de tecnología de punta. Asombroso. El Planetario recoge la historia del universo, misterios dignos de visitarse.

 

CODO A CODO CON LA HISTORIA

Existe otra serie de construcciones, más modernas que coloniales, pero repletas de pertenencias del pasado histórico que merecen conocerse.

La Casa del Marqués de San Jorge recoge la aristocracia de la clase dirigente criolla tras la Colonia y la Independencia, carrera 6ª calle 7ª hacia el sur; el Teatro Colón, escenario de veladas artísticas, de obras operáticas, reunión de lo más granado de la sociedad santafereña, culta y ansiosa por las artes escénicas; el museo de arte Colonial, carrera 8ª con calles 9ª y 10a, una de las más organizadas pinacotecas del arte de esos tiempos de religiosidad atemperada, donde reposa la mayor parte de la obra del pintor Vásquez de Arce y Ceballos y otros artistas no menos meritorios; Palacio de San Carlos, sede tradicional de los Presidentes de Colombia, teatro de la nefanda noche septembrina cuando el Libertador salvó la vida gracias al anuncio y coraje de Manuelita “La libertadora del Libertador”; Museo de la Policía Nacional que reúne la historia de la institución desde el “sereno” quien apagaba los faroles de brea que alumbraban las noches y amaneceres de la somnolienta Santa Fe; el carro de prisiones tirado por caballos, el gendarme de otros tiempos hasta el elegante policía de hoy y su sofisticado armamento, la autoridad de los muiscas, los códigos de la ley y la legislación preventiva de hoy; el Museo del Oro que alberga en un moderno edificio esquina del Parque Santander, nororiente, toda la riqueza precolombina, calle 16 carrera 6ª; Casa de la Moneda, historia numismática de Colombia y al frente, toda una manzana de laberíntica construcción, la Biblioteca Luis Angel Arango que recoge millares de libros y publicaciones diversas, acerca de nuestra cultura y venero de sabiduría universal; más nuevo aun el Museo Botero, patrocinado por el Banco Emisor; en fin, La Candelaria, Centro de Bogotá y Localidad Santa Fe, un venero turístico que merece admiración por sus gestores, guardianes de la más pura colombianidad.